La adoración del héroe. Tom Hiddleston: El que todo lo conquista.

Capitán maravilla.

De War Horse a Thor, de ahí a Coriolanus, Tom Hiddleston tiene el control total.

*Traducción al 100% por Airun Garky. Da créditos si la usas*

Hay una atmósfera eléctrica en el auditorio en el Donmar Warehouse –más propia de un concierto de rock que de una tragedia de Shakespeare – mientras la audiencia espera a que el pre-estreno de Coriolanus comience. Cinco años desde que su última aparición en este pequeño escenario como un actor poco conocido, Tom Hiddleston vuelve como una gran estrella del cine.

A sus 32 años, Hiddleston ha conseguido el tipo de éxito que muchos actores jóvenes tan solo pueden soñar. Su interpretación como Capitán Nichols en la adaptación de la obra del National Theatre ‘War Horse’, de Steven Spielberg en el 2011 fue de lejos la película más memorable. Pero ha sido como Loki en Thor, el taquillazo de la franquicia de Marvel, cuando Hiddleston ha generado un obsesivo seguimiento. Cuando hizo una aparición sorpresa caracterizado de su personaje en la convención internacional de San Diego el verano pasado, algunos miembros de la histérica y fuerte muchedumbre de hecho se arrodillaron adorándole. En el último recuento, su cuenta de Twitter rozaba el millón de seguidores.

“Es loco e impresionante” me dice Hiddleston,  durante un desayuno completo inglés en un hotel del centro de Londres, la mañana después del pre-estreno de Coriolanus. “Pero puedo soportarlo por la sencilla razón de que no parece real, sinceramente. ¿Sabes cuando alguien va a una fiesta elegante y todo el mundo se ve increíble y hay cosas locas que cuelgan del techo? Durante cinco horas o más, entras en otro mundo y entonces, cuando sales de él, estás sentado en casa con una taza de té y una galleta, y te dices a ti mismo, ‘Bueno, eso fue raro. Divertido, pero raro.’ Así es exactamente cómo se siente.”

Coriolanus de Hiddleston es una obra maestra por capas: un célebre guerrero con matinée-ídolo parece ser un déspota venenoso, en parte un alma aislada en busca de su alma. Durante dos horas y media, el actor dirige el escenario con una complejidad que deja a la audiencia en un éxtasis silencioso. “Hiddleston hace una actuación potente,” fue el veredicto del crítico del Telegraph. “La mezcla de carisma y emoción real en su interpretación son en efecto muy especiales.” No es de extrañar que Coriolanus vaya a ser la segunda producción del Donmar Warehouse que vaya a ser emitido en directo por los cines alrededor del mundo cuando el National Theatre Live emita la función del 30 de Enero. “Es un gran y abrumante privilegio,” dice Hiddleston. “Me siento realmente emocionado por ello.”

Sea lo que sea que convierte a alguien en una estrella, Hiddleston lo tiene en abundancia. “Tom tiene una imagen de galán eterno,” dice el mexicano director Guillermo del Toro, quien le dirigirá junto a Jessica Chastain en la historia gótica fantasmal Crimson Peak después de que Coriolanus acaba el próximo mes. “Él es simultáneamente vulnerable y magnético” “Soy dolorosamente consciente de la fragilidad de las cosas,” admite Hiddleston. “Porque los duros golpes siempre están a la vuelta de la esquina de las cosas fáciles.”

Nacido en Londres en el 1981, Hiddleston se mudó con 10 años a Oxford, donde su padre James, gestionaba una compañía que ayudaba a los investigadores universitarios a comercializar su trabajo. Al igual que su hermana mayor, Sarah, y su hermana menor, Emma (“mis mejores amigas en el mundo”), Hiddleston ha sido educado en escuelas privadas, en la Dragon School en Oxford y Eton. La Universidad de Cambridge después. Aunque mucho se haya formado en su educación de élite –él ha sido agrupado con la ola de privilegiados actores jóvenes que inundan los escenarios y la pantalla- menos se ha formado a través de la determinación que lo ha habilitado. James Hiddleston fue una historia propia de éxito. Nacido en Glasgow, el hijo de un trabajador de los astilleros, usó la educación para escapar de los confines sociales de su entorno, a través de la escuela gramática loca y la universidad de Newcastle. Así que cuando fue el momento de que su hijo hiciese la educación secundaria, estuvo determinado de que tendría la mejor. “Mi padre se hizo a sí mismo desde cero,” ha dicho Hiddleston. “Así que una vez que has visto eso, alguien que viene de la nada intentando dar a sus hijos la mejor educación,  y que después salgas al otro lado y te tiren fruta…”

“Las etiquetas que me adjudican son, espero, las cosas menos interesantes sobre mí,” dice ahora. En general, Hiddleston se siente más cómodo charlando de su presente que de su pasado. Cuando el tema del divorcio de sus padres –él tenía 13 años y acaba de comenzar en Eton- sale a flote, él parece apenado. “Quiero creer que eso me hizo más compasivo en mi comprensión de la fragilidad humana,” es lo máxima que dirá sobre ese periodo cuando por primera vez se sintió atraído hacia la catarsis que la interpretación le ofrecía.

Desde una temprana edad, Hiddleston ha estado expuesto al teatro por su madre, Diana, antigua directora de escena y una fanática de la opera cuyos padres regentaban el Festival de Aldeburgh. “A ella le encantaba, y ha reconocido que también me encantaba a mí, lo que lo convertía en algo muy especial para compartir,” comenta sobre los viajes que la familia hacía regularmente a la RSC de Stratfor y el National Theatre en Londres. Él recita los espectáculos que más impresión le causaron como adolescente.

La producción de Richard Eyre en 1996 de Ibsen John Gabriel Borkman, protagonizada por Paul Scofiel (“una revelación”); La de Trevor Nunn en 1997 de Ibsen An Enemy of the People protagonizada por Ian McKellen; La versión en 1997 de Sam Mendes de Othello, protagonizada por Simon Russell Beale. “La vi tres veces,” dice Hiddleston, riendo. Hace exactamente una década, el propio Hiddleston interpreto a Cassio en la producción de Michael Grandage en Donmar.

Mientras su madre (a cuya casa en Suffolk se retira “manteniendo la cabeza alta caminando por la playa, tirando piedras en el mar, y comiendo pescado con patatas.”) siempre ha alimentado la decisión de su carrera, su padre era más difícil de persuadir. “Él estaba realmente preocupado de que yo estuviese aburrido e insatisfecho,” dice Hiddleston. “Actuar era algo completamente distinto a lo que él hubiese visto y no lo vea como un trabajo real.” Pero Hiddleston (con cuyo agente firmó durante su segunda etapa en Cambridge después de verle en la producción universitaria Streetcar Named Desire) continuó impertérrito. Él actuó durante sus estudios en Cambridge – donde obtuvo una doble licenciatura en Filología Clásica – y después fue a Rada por tres años.

Hoy en día, Hiddleston señala, su padre ve su trabajo de forma distinta. “Él ha visto que se necesitan seis meses para hacer una película de Thor. Le he descrito el proceso de mi trabajo; el hecho de que algunos días me levanto a las cuatro de la mañana y no vuelvo a casa hasta las nueve de la noche, y él reconoce absolutamente que eso es un trabajo real.”

“Tom se toma muy en serio todo lo que hace y trabaja realmente duro”, dice Josie Rourke, el director artístico del Donmar, quien también es el director de Coriolanus. La mañana que Hiddleston comenzó los ensayos, vino directamente del aeropuerto, habiendo volado toda la noche desde Los Angeles. La ciudad había sido la última parada del tour promocional de la segunda película de Thor, Thor: El Mundo Oscuro, la cual tuvo unos asombrosos ocho estrenos en todo el mundo: “Australia, Corea, China, London, París, Berlín, Nueva York, Los Angeles. ¡Corten! Puerta cerrada. Hecho. A lo siguiente,” dice, riendo.

La feroz inteligencia de Hiddleston, el riguroso trabajo ético y su controlada ambición tienen sus bordes rodeados por un encanto natural y un autocrítico sentido del humor. Impecablemente bien educado, él te sujeta la puerta abierta, insiste en pagar las bebidas (con el dinero guardado al estilo de un estudiante, en un clip bulldog), y dando mucho más tiempo del que necesita. Podría decirse que es esta la dimensión adicional que ha seducido a Hollywood y a sus numerosos aficionados. Busca en Google el nombre de Hiddleston y entrarás en un extraño mundo: búrlate de él por su video con el monstruo de la Galleta con una gran montón de galletas, haciendo impresiones muy exactas de otros actores (incluso Joey, el caballo de War Horse), bailando en frente de cientos de miles de gritonas fans en Corea del Sur. “¿Qué puedo decir?”, dice sonriente. “No puedo decir no.  Soy básicamente un oso de circo.” Un oso de circo cada vez más famoso. Entonces añade, casi disculpándose, “La verdad, todo lo que me ha pasado ha superado cada expectación que jamás haya tenido.”

Su carrera tuvo algunos falsos comienzos. En RADA, fue elegido para Unrelated, una película británica independiente dirigida por Joanna Hogg. A pesar de ser un criticado éxito, no pudo hacer que Tom se diese a conocer inmediatamente y él tuvo que soportar la ronda de rechazos de los jóvenes actores. Aunque su carrera cinematográfica flaqueó, su reputación en el cine cogió impulso. “Recuerda ese nombre,” un crítico escribió de su interpretación como Cloten en la producción de Cymbeline en Posthumus in Cheek by Jowl en 2007 (por la cual ganó el premio de Olivier como mejor recién llegado). “Un día este muchacho será una estrella, y merecidamente.”

No fue hasta que Michael Grandage le escogió en Othelo en el Donmar en el 2007 cuando Hiddleston comenzó a ascender rápidamente. Viendo el ensayo de vestuario fue Kenneth Branagh quien estuvo impresionado para escoger a Hiddleston como Christian in una producción de Radio 3 de Cyrano de Bergerac. El siguiente año Hiddleston se unió al equipo de Branagh, esta vez interpretando al detective Wallander en la serie de la BBC. En 2008 los dos actores protagonizaron juntos la adaptación de Tom Stoppard de Chekhov, Ivanov en el Donmar.

Fue durante esa obra que Branagh supo que sería el director de la primera película de Thor, y la siguiente primavera Hiddleston estuvo en Los Ángeles haciendo una audición para el papel principal. A pesar de que cogió masa muscular en el gimnasio, no fue escogido (Chris Hemsworth se quedó el papel), pero fue escogido para Loki, el hermano malvado adoptivo de Thor.

Juntos, Branagh y Hiddleston crearon un personaje que fue, en muchas formas, el punto central de la película. “Hemos hecho a Loki a través de personajes de Shakespeare,” dice Hiddleston. “Hablamos sobre King Lear con sus dos hermanos, Macbeth con su ambición, la manera que Iago vuelve cada situación en su propio interés. En cada manera posible, Branagh ha sido mi inspiración: no hay manera posible en la que yo hubiese conseguido llegar hasta aquí sin él.”

“Tom ve a través de la superficie de las cosas tanto como hombre, como actor,” escribe Branagh en un email. “Tras un trabajo excelente, estoy seguro de que lo mejor está por llegar.”

Tras Thor, la carrera de Hiddleston ha comenzado a ir rodada. Primero llegó la carta manuscrita de Woody Allen ofreciéndole el papel de F Scott Fitzgerald en su comedia Midnight en París. Después Spielberg (su héroe desde la infancia) en War Horse durante su primer encuentro. El año pasado, como Loki una vez más, robando protagonismo a Robert Downey Jr y Mark Ruffalo en el gran espectáculo de superhéroes Los Vengadores. “Un Hamlet entre macizos” escribió un crítico americano sobre su interpretación en Thor: El Mundo Oscuro. Si internet es fiable, Marvel ha sido inundado con peticiones de fans para una película solo de Loki. “Quién sabe,” dice Hiddleston con una sonrisa. “Ciertamente me ha encantado cada momento interpretando a Loki. El primer día de rodaje en Los Vengadores fue definitivamente uno de los mejores momentos de mi vida; un montón de adultos, quienes la mayoría son estrellas de cine, todos apuntándose y riendo entre ellos. ‘¡Mírate en tu Spandex!’ ‘¡Bueno, mírate a ti en tu Spandex!’”

Lo mejor de formar parte de una franquicia con tanto éxito, dice Hiddleston, es la de puertas que se abren. “En el pasado, aparecería en una audición y me dirían ‘Genial, pero nadie sabe quién eres.’ No me pasará eso nunca más.”

En los últimos dos años él se ha estado probando a sí mismo en distintos papeles. El próximo año le veremos como vampiro junto a Tilda Swinton en la película Only Lovers Left Alive, de Jim Jarmusch; en un cameo en Muppets Most Wanted y dando voz al Capitán Garfio en la película de Disney, The Pirate Fairy. Y después vendrá Crimson Peak –en la cual remplaza a Benedict Cumberbatch como el flamante héroe con un misterioso pasado. “Tom puede transformarse totalmente en otro ser humano,” dice Joanna Hogg. “Estirándose a sí mismo en nuevas direcciones y sorprendiéndonos cada vez. Sería divertido verlo en un musical. Me encantaría hacerlo: él tiene un excepcional sentido del ritmo y se mueve como en un sueño.”

Para la emoción de Hiddleston sobre su estelar estatus, en sus oscuros momentos se preocupa –como su padre una vez hizo- que si con la carrera que ha escogido no está contribuyendo tanto para con el mundo. Pero entonces él piensa en las teclas del piano. “Tenemos la capacidad de experimentar cada aspecto de la vida, ¿no es así?” pregunta, mirando intencionadamente hacia un imaginario teclado en la mesa de enfrente suya. “Hay amor, generosidad, esperanza, bondad, risa y todas las cosas buenas. Y entonces está el pesar, el odio, la envidia y el dolor. La manera en la cual yo lo veo, la vida es intentar alcanzar un lugar en el cual te sientas feliz con las cuerdas que estás tocando. Soy afortunado porque puedo experimentar todas las distintas notas, a través de mi trabajo. Y cuando presiono las notas correctas, me gusta pensar que estoy transmitiendo algún tipo de realidad.

Es por eso, que en mis sueños, espero hacer con Coriolanus; en su mejor forma, una obra que pueda unir a la audiencia. Que entren al teatro como extraños y salgan como un grupo, habiendo comprendido y hayan pasado por algo importante juntos. Si estoy contribuyendo de alguna forma a eso entonces seguro que mi trabajo es de cierta importancia.” Hiddleston levanta la mirada de su teclado imaginario y me mira fijamente con sus ojos azul claro y sonríe esperanzado. “¿Verdad?”