La Caza (Jagten) es una película de origen danés, estrenada en 2012, dirigida por Thomas Vinterberg y protagonizada por Mads Mikkelsen, a continuación puedes leer mi reseña.

SPOILERS

Se proyectó por primera vez en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2012 y ganó 16 premios además de muchas otras nominaciones. Esta reseña contiene spoilers.

Lucas (Mads Mikkelsen) es un hombre divorciado que trabaja como maestro de una guardería en un pequeño pueblo de Dinamarca. Se enfrenta cada día al problema que supone para él estar alejado de su hijo, y que su ex mujer ni siquiera se moleste en escucharle o darle una explicación. Aún así, Lucas trata de llevar su vida de la manera más optimista que puede, y apoyándose en uno de sus mejores amigos, Theo (Thomas Bo Larsen) y su mujer Nadja (Alexandra Rapaport).

Ellos son los padres de Klara (Annika Wedderkopp), una niña pequeña que es alumna de Lucas y le conoce desde siempre. Klara, enseguida empieza a desarrollar un extraño comportamiento con Lucas, pues siente que siempre está presente cuando sus padres tienen peleas cotidianas o no le prestan la suficiente atención. El comportamiento anormal de Klara se vuelve un serio problema cuando Lucas decide pararle los pies y dejarle claro que las cosas que está haciendo no son apropiadas, y que no deben volver a repetirse.

Después de esto, Klara, que se siente herida, decide contarle a Grethe (Susse Wold) que Lucas ha abusado sexualmente de ella. No queda del todo claro y no podemos entender por qué Klara decide hacer esto, pero en poco tiempo ese pequeño bulo se vuelve “La verdad absoluta” para el pequeño pueblo en el que Lucas habita. Sus vecinos, no solo deciden que su palabra no vale nada, sino que comienzan a hacerle la vida imposible.

Lucas se siente la presa en una caza hacia su propia persona y su vida se vuelve un caos. Pierde la custodia de su hijo Markus (Lasse Folgelstrom) el vecindario se vuelve hostil y violento con él y su mejor amigo no cree en su palabra. Solo puede contar con el apoyo de un par de colegas que sí le creen y el de su hijo, al que poco le importa lo que digan y decide desobedecer a su madre solo para apoyar a Lucas en estos duros momentos.

Finalmente, y cuando todo se vuelve más negro para Lucas, pues más niños de la guardería se empiezan a unir a las mentiras de Klara, uno de ellos comete el desliz de decir que Lucas abusaba de ellos en el sótano de su casa, y la policía descubre que en la casa de Lucas no hay ningún sótano, y que hay posibilidades de que todo sea mentira.

La justicia le da la razón a Lucas y en la última escena de la película, podemos ver como parece ser que todos le han perdonado por un delito que nunca llegó a cometer. En el final, vemos cómo Lucas está de caza en el bosque, y de pronto alguien le dispara, aunque no acierta… Así dejan un final abierto a las reflexiones del espectador.

Creo que se juntan varios factores que consiguen que esta película sea una auténtica joya. Para mí, fue primordial verla sin saber absolutamente nada, eso hizo que sintiera muchísima más empatía con el personaje de Lucas, un tipo realmente bueno y honesto al que una serie de circunstancias desafortunadas le arruinan la vida.

Lo que más impacta sin duda, puede ser la impotencia del protagonista, que sabe desde el principio cuando se le acusa, que su palabra valdrá más bien poco, porque claro, “Los niños nunca mienten”. Totalmente desagradable el maltrato físico y emocional al que se le somete durante todo el metraje. Muy dolorosa la escena de su perrita Fanny o la escena de la paliza en el supermercado.

Poco queda que decir sobre la interpretación de Mikkelsen, totalmente aclamada en todos los festivales en los que se proyectó la película. A pesar de su conocida inexpresividad, vemos a un personaje cargado de sentimientos y emociones que creyó que nunca llegaría a tener que vivir, lo borda. Y Annika Wedderkopp tampoco lo hace del todo mal a la hora de interpretar a una niña mentirosa a la par que adorable y que esconde un lado siniestro. Llegamos a odiarla en algunos tramos de la película, y supongo que eso es lo que se buscaba.

Aunque la banda sonora no es todo lo potente que pudo haber sido, consigue aportar un plus de emotividad en algunas de las escenas clave. La fotografía es preciosa y supongo que en parte ayudada por los paisajes que se pueden apreciar en la película. La dirección y el guión es clave a la hora de que La Caza no se haga pesada o repetitiva, el ritmo va aumentando hasta llegar a sacarte de los nervios y provocarte la propia claustrofobia que está experimentando el protagonista.

Sin duda, lo mejor de La Caza es el mensaje abierto que deja en su final. Ese “Un prejuicio es difícil de borrar”. Y la cara de Lucas, que se queda mirando a la nada, dando por hecho que aunque todos hagan el paripé, hay gente que aún no le perdona. Creo que era una apuesta arriesgada por parte del director Thomas Vinterberg, que sin duda al final se ha coronado con esta joyita del cine danés.

A continuación puedes ver más imágenes de la película (haz click para ampliarlas):

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Imágenes de IMDb & Magnolia Pictures.